
He leído un par de críticas sobre Dogville y comentado con un par de personas unas cuantas cosas más, y todos tienen algo que decir, eso es un muy buen síntoma.
Lo primero que llama la atención de esta película es la disposición del ambiente, o más bien del escenario, porque toma los caracteres de una obra teatral. Cual obra teatral los personajes se pasean abriendo puertas imaginarias y moviéndose entre murallas invisibles. Qizás siguiendo el minimalismo del proyecto dogma, susurrándonos: “sí, se puede hacer cine sin tanta fanfarria, con una buena historia y personajes bien trabajados."
Para quienes no han visto Dogville, es una película que desentraña los límites de la bondad y la maldad, nos lleva a cuestionarnos éticamente. Todo esto a partir de la llegada de una bella joven (Nicole Kidman)de la ciudad, Grace, que llega a un pueblecillo abandonado, Dogville, huyendo de unos gángsters. La joven es amparada por el joven más ilustrado del pueblo, quién convence al resto de que la escondan bajo condición de que ésta, convenciera a cada uno de los pobladores de que era merecedora de su asilo. Así Grace, se esmera en conquistar sanamente a los pobladores ayudándoles con pequeñas labores. Los que en un principio rechazan su ayuda rotundamente, luego serán los mismos que la traten cual esclava.

El trato recibido por Grace nos muestra cuán despreciable puede llegar a ser una persona, aprovechándose de la condición dependiente del otro. Lo terrible es que hoy por hoy saliéndose del mero plano de crítica social, que nos puede brindar la figura de poder del padre de Grace, lo cual sería calar con muy poca profundidad en tamaña producción; sino que desplazándonos a una espera más existencialista, podemos vislumbrar qué tanto puede corromper el micropoder a una persona sencilla, a una persona ignorante, a una persona benévola, a una persona culta, a una pesona como como cualquiera de nosotros. Qué haríamos si tuviésemos la oportunidad de hacer lo que quisiéramos con otra persona? Dogville nos dice que el poder puede hacer aflorar la miseria humana, los sentimientos más bajos y reprochables.

Si estamos atentos al descenlace, podemos hacer una lectura bastante cristiana. Partiendo de la figura del padre de Grace, como Dios y de la misma Grace, encarnando la figura de Jesús, quien soporta estoicamente todos los abusos de los pobladores de Dogville; porque los entiende, son humanos, lo humano es errar y así los perdona en una posición empática que viaje de una cándida bondad a una soberana estupidez.
Así, es mucho más lo que se puede decir de esta obra maestra, la invitación a discutir como siempre está hecha.
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Un auténtico plomo. EL final más que cristiano parece de un puritanismo extremo. Pero hay que reconocer que el final era lo mejor: quedaba poco para salir a la calle. Y afortunadamente no de Dogville.
De todas formas, ánimo: ahora llega Manderley: a disfrutar.